"A veces pienso en lo infinito. Me ahogo (como con tantas otras cosas) al saber que no puedo saberlo. Entonces respiro y me concentro en ello. Nada me detiene y el aire entra, haciéndose un espacio dentro de mi cuerpo rugoso, y luego lo llena todo. Después sale y, para cuando eso sucede, ya no me ahogué.
A veces pienso que las cosas no se cambian y me ahogo. Que las cosas avanzan solas y que, por mucho que se desee algo, ese algo posee vida propia y toma deliberadamente la decisión: hacerte a un lado o pasar por encima. "TU" encima. Que la buena energía y el "querer" no siempre es útil o, de otra manera, que es útil sólo a veces, solo para algunos.
Vuelvo a respirar, es la única alternativa."
domingo, 28 de diciembre de 2014
Le subía por el estómago como una bola de billar, pesada, sin dejarse dominar. Le bailaba dentro de la sangre, detras de los huesos. Se escondía de los recuerdos macabros de esa noche y aún así, dejándolos del otro lado de la línea, la perseguían hasta dentro del lado físico ella misma. Se sentía descompesada al recibir tanta información en un tiempo tan reducido, sin embargo aún podía erguir las piernas y mantenerse en ellas, firme. El maldito calor, se decía. Nada más que el maldito calor. Y quizás no estuviese tan lejos de decir lo correcto. Ese día había salido de su casa sonriente, el sol había aparecido después de tanta ausencia, era algo que la tenía realmente dichosa. Abrió las cortinas de la habitación y se dejó llenar de ese bicho que arde y se inyectó energía como por arte de magia, todo volvía a su estado natural. Pensaba en la carretera, en el calor del pavimento y el sólo hecho de imaginarlo la sedujo. Tomó las llaves de la camioneta y sacó los lentes: hoy se iba a disolver en un viaje extenso sin paraderos ni tripulación. Un viaje sin excusas, destinos, dinero, carente de reglas y presiones. Un viaje que si bien no sabía donde terminaría, conocía los beneficios que podría traer.
Entonces se perdió en el giro de una llave, en el grito furioso de un auto, en su sed. Partió, tratando a cada segundo de sacar de su cabeza todo lo que le produjese leves indigestiones. No quería recordar aún, sabiendo, incluso, que lo hacía momento a momento, prefería engañarse y suponer que todo era como se había pronosticado que vivir la verdad, cruda y filosa.
Iba pensando en aquello cuando, en la carretera hirviendo, apareció ella. Cargaba muchos bolsos y traía un sombrero amarrado en la mochila. Era joven, un poco menor que ella, quizá mayor, no lo sabía. La chica estaba tratando de conseguir que la llevasen a algún sitio desconocido aún, pero ella no quería polizontes en su viaje. Era suyo y no tenía por qué compartirlo con alguien más.
Sin embargo, cuesta tanto resistirse a una mujer con sombrero...
Entonces se perdió en el giro de una llave, en el grito furioso de un auto, en su sed. Partió, tratando a cada segundo de sacar de su cabeza todo lo que le produjese leves indigestiones. No quería recordar aún, sabiendo, incluso, que lo hacía momento a momento, prefería engañarse y suponer que todo era como se había pronosticado que vivir la verdad, cruda y filosa.
Iba pensando en aquello cuando, en la carretera hirviendo, apareció ella. Cargaba muchos bolsos y traía un sombrero amarrado en la mochila. Era joven, un poco menor que ella, quizá mayor, no lo sabía. La chica estaba tratando de conseguir que la llevasen a algún sitio desconocido aún, pero ella no quería polizontes en su viaje. Era suyo y no tenía por qué compartirlo con alguien más.
Sin embargo, cuesta tanto resistirse a una mujer con sombrero...
Boto del zapato el agua que escurre. Habían algunas gotas de rocío sobre el pasto, que le hacían el peso suficiente como para encorvarlo. Las mañanas antes eran frías: en invierno mojábamos con agua caliente los vidrios para quitarles la escarcha que se pegaba en la noche; abrazaba las sábanas para no salir del calor. Ahora no, se oscurece y aclara antes y se mezclan las estaciones como en una tableta los colores. ¿Será que los abuelos y abuelas tienen razón y lo que ocurre realmente es una crisis valórica? Nada tiene respeto por nada.
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